El fleje de plástico es una cinta continua que rodea la carga y la
mantiene unida bajo tensión. Se fabrica en polipropileno (PP) o en poliéster (PET),
se cierra con una hebilla, una grapa o una soldadura, y sustituye al fleje metálico
en la mayoría de aplicaciones de almacén y transporte.
Su trabajo no es solo "atar". Un fleje bien elegido retiene la tensión
durante días o semanas, absorbe los movimientos del transporte y evita que el palet
se abra en una frenada. Uno mal elegido se afloja, se corta en los cantos vivos o
aplasta la caja que debía proteger.
Frente al fleje metálico
El plástico no oxida, no mancha el producto y no tiene cantos cortantes, así que
reduce el riesgo de accidente al abrir la carga. Pesa mucho menos, lo que abarata
el transporte, y admite reciclado. El acero sigue ganando en cargas extremas
—bobinas, perfilería— pero para palet estándar, cartón, alimentación o agricultura
el fleje de plástico es la opción por defecto.
Las dos preguntas que lo deciden todo
¿Cuánto pesa la carga y cuánto tiempo va a estar flejada? Con esas dos
respuestas se elige material, ancho y espesor en menos de un minuto. El resto
—color, impresión, tipo de mandril— son detalles de acabado. Lo desarrollamos en
las secciones siguientes, y si prefieres saltártelas,
cuéntanos qué transportas
y te decimos la referencia exacta.